Actor, guionista, productor, realizador, director de fotografía, montador, escritor, independiente, el neoyorquino Stanley Lloyd Kaufman cursaba a finales de los años 60 estudios en la Universidad de Yale que tienen que ver con China y sus lenguas y dialectos. El contacto con el cine se produjo a través de un compañero de residencia que era todo un fanático del séptimo arte. Así lo cuenta en uno de sus siete libros, titulado Todo lo que necesito saber sobre cine lo aprendí del Vengador Tóxico. El cine de autor, construido sobre parámetros de libertad creativa, se convirtió rápidamente en su pasión y objetivo de vida. Particularmente, aquellos reivindicativos años 60, se topó de bruces con las películas de Roger Corman y sus modestos parámetros de producción, que devoró una y otra vez.

En 1971, su camino se cruzó con el de otra persona decisiva, todo un compañero de vida. Hablamos de uno de sus colegas de la referida universidad de Yale, Michael Hertz. Apenas tres años después, en 1974, ambos fundaron Troma Entertainment con la idea de crear películas muy personales en parámetros de serie B. 1974 es el año en el que Kaufman contrae matrimonio con la actriz Patricia Kaufman, con la que tendría tres hijos. Ambos colegas universitarios, Lloyd y Michael, comenzaron su andadura artística y comercial con una serie de comedias salvajemente originales y transgresoras. Entre ellas destacan: Squeeze Play (EE. UU., 1979), Enganchados (Stuck on You! EE. UU., 1982) y La primera juerga (The First Turn-On! EE. UU. 1983).

Durante la década de los 70, en esos primeros años de andadura, Lloyd Kaufman realizó diferentes labores en la industria, por así decirlo, más convencional, cuyos cheques servían para abonar sus “Tromáticos” proyectos. Intervino en diferentes labores de la cadena de producción en filmes como Joe, ciudadano americano (Joe, 1971) y Rocky (ídem, EE. UU. 1976), ambas dirigidas por John G. Avildsen, o Fiebre del sábado noche (Saturday Night’s Fever, EE. UU. 1977) de John Badham. Su amistad con Avildsen y con Oliver Stone, permitió a Kaufman asomarse a la gran industria aquellos años.

El Vengador Tóxico

En 1984, Kaufman y Hertz descubrieron toda una una mina de oro con El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, EE. UU., 1984), la historia de un joven que pesa apenas 45 kilos, al que todo el mundo avasalla y las chicas ignoran, encargado del mantenimiento de un gimnasio. Tras un accidente con un bidón de residuos tóxicos, se transforma en un ser sobrehumano horriblemente deformado, convirtiéndose en una especie de superhéroe radioactivo. El Vengador Tóxico tiene cuatro secuelas (la última de 2011), una serie animada (denominada Toxic Crusaders), varias series de cómics de Marvel, un musical teatral y un remake de presupuesto A, dirigido en 2025 por Malcom Blair, protagonizada por Peter Dinklage, Elijah Wood y Kevin Bacon, entre otros. El Vengador Tóxico consolidó el lugar de Kaufman en la historia del cine de culto.

Aprovechando ese éxito, Kaufman desató todo un universo creativo de películas igualmente extravagantes y desvergonzadamente pioneras. Hablamos de cintas como Mutantes en la universidad (Class of Nuke ‘Em High, EE. UU., 1986), codirigida entre Richard W. Haines y el propio Lloyd Kaufman; El sargento Kabukiman (Sgt. Kabukiman N.Y.P.D., EE. UU., 1991); La guerra de Troma (Troma’s War, EE. UU., 1988); y Tromeo y Julieta (Tromeo and Juliet, EE. UU., 1996).

Obviamente la intelectualidad de Hollywood y la crítica especializada miraba estas producciones con cierto desdén y hastío. Sin embargo, las mismas rápidamente encontraron su público en toda una generación de cinéfilos probablemente un poco cansados de ciertas convenciones en el cine americano. Muchos de esos seguidores se convirtieron en realizadores. Hablamos de gente como Quentin Tarantino, Kevin Smith, James Gunn, o Peter Jackson entre otros muchos. Kaufman, de alguna manera devolvió la admiración de sus fans realizadores con cameos en más de 200 películas, incluyendo Guardianes de la Galaxia (Guardians of the Galaxy, EE. UU, 2014) dirigida por el mencionado James Gunn, o Sharknado 4 (Sharknado 4: The 4th Awakens, EE. UU., 2016) de Anthony C. Ferrante, entre otras.

Lloyd Kaufman es inasequible al desaliento. Se adapta como nadie a los cambios de tendencias y demás circunstancias que trae la vida y las profesiones. Continúa creando películas audaces e independientes ambientadas, por supuesto, en Tromaville, la ciudad imaginaria que geográficamente parece estar en New Jersey. Revisitó el universo de la escuela atómica con la obra en dos volúmenes Return to Nuke ‘Em High Volume 1 (ídem, EE. UU., 2013) y Return to Nuke ‘Em High Vol. 2 (ídem, EE. UU. 2017). Ha realizado también una irreverente versión de La Tempestad de Shakespeare en #Shakespeare’s Shitstorm (ídem, EE. UU. 2020).

The Power of Positive Murder

Recientemente, se ha adentrado en terreno desconocido con The Power of Positive Murder (ídem, EE. UU. 2026), su primera incursión en los callejones oscuros del cine negro. Una adaptación de la novela clásica de Fiódor Dostoievski, Crimen y castigo, que promete otro viaje deliciosamente perturbado para los fieles seguidores de Troma.

¡TromaNow!

Liderando su propia cruzada mediática, Kaufman incluso gestiona su propia plataforma de streaming independiente: ¡TromaNow!

Más allá de sus dotes cinematográficas, Kaufman ha escrito, como se ha dicho, varios libros sobre cine independiente, ofreciendo un vasto caudal de sabiduría práctica y anécdotas no menos irreverentes que sus imágenes. Siempre dispuesto a defender el espíritu independiente, Lloyd Kaufman hace bandera de su negativa a jugar bajo las reglas establecidas. Ha inspirado con su actitud, personalidad y dotes artísticas, a numerosos rebeldes creativos en diversos rincones de la industria del cine.

* Por Manuel García de Mesa